Aún no le he dicho por qué no
quiero viajar a verla.
Y sin embargo mi amor a ella
claudica ante todos los temores
y cada cierto tiempo la visito.
La estación primera se asemeja
a una gran fábrica
donde no hay más obreros que los
empleados
de servicios de los trenes.
Barcelona se desparrama junto a la
estación.
El mar también.
Lo huelo.
Después está el tren segundo,
el que me lleva al lugar donde ya
no soy
pero en mi madre me reencuentro.
© Marta Antonia Sampedro Frutos (2009).
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