Hay gente normal y corriente que sabe que llorará repentinamente
entre las almohadas de los malos amantes
en pañuelos de papel algodón con presagios e iniciales
en los suspiros atrapados en pinturas de ojos
lágrimas de color es un recuerdo que se piensa perdido
manchan de pintalabios ojos con pensamientos
en las mesitas de las noches que nada pintan
con el miedo a perder los abrazos
que los hacen persona habitable
las palabras de todas las sombras que se alejan
nunca del todo sino que asoman con el armamento de culpas
y han dejado el libro esperándolos cada cierto tiempo
y en las portadas del poeta emborronan malas suertes
futuros sentenciados cuánta razón los versos
Benedetti se lo repite en las rendiciones
Mi pesadilla es siempre el optimismo,
pero ellos no quieren abrir el libro para olvidar
todo el texto que los señala sin conocerlos
y vierten sus lágrimas de fantasía armoniosa
cruzando la luz de una lámpara el humo de un cigarrillo
mañana sin falta buscarán la inspiración de la desgracia
y seguramente la encontrarán sentada en un banco del parque
ojeando versos que les consuele para resucitar de día
y seguir diciendo que Benedetti no tuvo suerte.
(C) Marta Antonia Sampedro Frutos (2017)
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