miércoles, 20 de mayo de 2026

A esta misma hora pero sin nadie, de Marta Antonia Sampedro

 

Por qué sacar el tema

ya tenemos una edad

si yo te contara lo que pienso

en la tierra corta de la nostalgia

este café sabe tan amargo

que tú crees en el amor

pues claro igual que todos


hace tres días con un mes y treinta años

en la calle Roselló

a esta misma hora pero sin nadie

yo miraba su balcón

de geranios cargados de tizne

y a cada momento temblaba la calle

por las obras del metro urbano

pero mis manos ya te puedes imaginar

 

tú sabrás como yo

que un andaluz se siente extranjero

hasta en el pueblo de al lado

como verás y ahora que nadie nos oye

un hombre se desahoga en los besos

de cualquier mujer

somos menos delicados

pero sólo vive en los de una

esa desgracia se arrastra como sea

es una carrera de ataderos

de la que ya uno ni sabe ni entiende

 

te decía que en esa calle

donde el amor tenía de mensajeras

a todas las palomas de la ciudad

y el salitre del mediterráneo

ocupándome en las vigilias

yo miraba su balcón de planta sexta

que me recordaba al castillo de Baños

porque los de Jaén somos así de noveleros

y cuando el viento movía la cortina

yo notaba sus ojazos botones de mi piel

éramos olivo y aceituna

pero entiéndeme sin olivares

 

porque me hizo tan importante

digamos que un recién nacido

sin memoria y sin palabras

es iluso pensar que el amor todo lo puede

cuando es uno quien debe todo


y así de presuroso me pasaba el tiempo

que ahora siento como si un camión

me dejase aplastado en la calle Roselló

justamente en su edificio

 

pues claro que pienso en ella

desde que me levanto hasta el desvelo

miles de veces escucho enrabiado

Ese número no existe


cómo no puede existir

si la veo por todas partes

y hasta enfermo de cualquier cosa

y es porque el número no existe

no trabaje usted tanto

y es porque no existe

no te amargues como este café

y es porque no existe

nada existe sino yo con esto

se cruza el antidestino en los iris

y no sé ni cómo echarlo

 

me gustaría saber cómo está

y no volver a besarla

te lo juro que me resistiría

pero no existe

qué triste es la vida

pendiente de un número

que no existe

a veces cuando hago las cuentas

de lo que tengo y no tengo

un par de ellos se conjugan

me apresuran a la calle Roselló

y vuelvo a marcarlo

para volver a sentirla cerca

 

pero qué voy a hacer ya

pensar en no besarla

y no digas Eso nunca se sabe

los poetas vais por otros derroteros

sois los gloriosos del aguante

pero yo sí lo sé si no cuento el soñar

porque así lo tengo pensado

y hasta detallado con agravantes

y voy sobrellevando la vida

enfrentándome a un desatino


mejor no sigo hablando

este café está muy amargo


por qué me has hecho recordar

cosas que quiero y no quiero

ahora a ver cómo consigo

salvar el día de hoy

si ya no existe ese número.

 

© Marta Antonia Sampedro Frutos (2012).

No hay comentarios: