Por
qué sacar el tema
ya
tenemos una edad
si
yo te contara lo que pienso
en
la tierra corta de la nostalgia
este
café sabe tan amargo
que
tú crees en el amor
pues
claro igual que todos
hace
tres días con un mes y treinta años
en
la calle Roselló
a
esta misma hora pero sin nadie
yo
miraba su balcón
de
geranios cargados de tizne
y a
cada momento temblaba la calle
por
las obras del metro urbano
pero
mis manos ya te puedes imaginar
tú
sabrás como yo
que
un andaluz se siente extranjero
hasta
en el pueblo de al lado
como
verás y ahora que nadie nos oye
un
hombre se desahoga en los besos
de
cualquier mujer
somos
menos delicados
pero
sólo vive en los de una
esa
desgracia se arrastra como sea
es
una carrera de ataderos
de
la que ya uno ni sabe ni entiende
te
decía que en esa calle
donde
el amor tenía de mensajeras
a
todas las palomas de la ciudad
y
el salitre del mediterráneo
ocupándome
en las vigilias
yo
miraba su balcón de planta sexta
que
me recordaba al castillo de Baños
porque
los de Jaén somos así de noveleros
y
cuando el viento movía la cortina
yo
notaba sus ojazos botones de mi piel
éramos
olivo y aceituna
pero
entiéndeme sin olivares
porque
me hizo tan importante
digamos
que un recién nacido
sin
memoria y sin palabras
es
iluso pensar que el amor todo lo puede
cuando
es uno quien debe todo
y
así de presuroso me pasaba el tiempo
que
ahora siento como si un camión
me
dejase aplastado en la calle Roselló
justamente
en su edificio
pues
claro que pienso en ella
desde
que me levanto hasta el desvelo
miles
de veces escucho enrabiado
Ese
número no existe
cómo
no puede existir
si
la veo por todas partes
y
hasta enfermo de cualquier cosa
y
es porque el número no existe
no
trabaje usted tanto
y
es porque no existe
no
te amargues como este café
y
es porque no existe
nada
existe sino yo con esto
se
cruza el antidestino en los iris
y
no sé ni cómo echarlo
me
gustaría saber cómo está
y
no volver a besarla
te
lo juro que me resistiría
pero
no existe
qué
triste es la vida
pendiente
de un número
que
no existe
a
veces cuando hago las cuentas
de
lo que tengo y no tengo
un
par de ellos se conjugan
me
apresuran a la calle Roselló
y
vuelvo a marcarlo
para
volver a sentirla cerca
pero
qué voy a hacer ya
pensar
en no besarla
y
no digas Eso nunca se sabe
los
poetas vais por otros derroteros
sois
los gloriosos del aguante
pero
yo sí lo sé si no cuento el soñar
porque
así lo tengo pensado
y
hasta detallado con agravantes
y
voy sobrellevando la vida
enfrentándome
a un desatino
mejor
no sigo hablando
este
café está muy amargo
por
qué me has hecho recordar
cosas
que quiero y no quiero
ahora
a ver cómo consigo
salvar
el día de hoy
si
ya no existe ese número.
©
Marta Antonia Sampedro Frutos (2012).
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