sábado, 9 de noviembre de 2013

Días de ciencia y poesía, de Marta Antonia Sampedro



La Pascua invadía tu idea
del destino de la hierba
formada en los días
de Gembloux.

Pero mi espera cultivada,
conclusa,
de arbusto perdido,
me abrazaba sola,
y sola quise alimentarla,
para que mis lágrimas
abonaran la raíz nueva,
biodiversa,
que me formara mujer
de otra espera.

Y después de un luto,
paradigma sin sentido,
exiliada de espinas
Marzo te abría las puertas
a un Linares agridulce,
con perfume a sílabas
de arracachas, romeros
y tomillos.

Los Andes y Sierra Morena,
microscopio de sentidos.

Luego Abril preciso,
donde las hojas, modificadas,
presentían la llegada
de soles no pintados,
y estrellas cosechadas.

Mayo despertó sembrado,
como vuelan los dedos
de quien alegre baila,
la resurrección impensada,
sin protocolos.

Hipótesis la exploración
de nosotros,
y esas voces lejanas,
que sorprendían tu reposo
de semilla oculta regada.

Y siempre Lima tu huerto.
Linares mi cuaderno.
Y las palabras,
las más presentidas,
por vivas sustancias.

Porque la ciencia y la poesía,
qué son para la vida,
sino un puñado de tierra
que sujeta las raíces
de tu orquídea y mi jazmín
-células y quimera-,
donde la noche nos sorprende,
con su hermosura secreta.

(2003)

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