domingo, 2 de junio de 2013

En el amor de imprecisos, de Marta Antonia Sampedro


Soy tu error más solemne
la anaconda que envuelve
tus sueños atrapados
mientras intentas dormir
acurrucado en la cadena
soy el error que amaste
la luz equivocada que necesitas
soy tu negación monótona
cuando escuchas los relojes
las madrugadas de tus noches
soy lo que no puedes evitar
la ausencia de tus pulsos
y las grietas de tus labios
que ya no besan
tu error continuado
la línea de tu piel
soy tu contradicción
la expulsada de tu interés euribor
el error que temes encontrar
por todas las calles de la ciudad
soy tu poema en viejos libros
la pluma que acaricia tus pestañas
soy el desacierto que buscas
la mentira con la que convives
en tu aislamiento de verdades
el aroma que ya no tienes
soy la equivocación
la forma de una mentira
que examinas para seguir
la vida pendiente que rechazas
soy el desencuentro que olfateas
con necesidad de inspirarlo
la causante de tus piedras
y el ahogo de mil lagunas
soy el descuido nervioso
de tu inyección letal
la sombra hecha cuerpo
incapaz de morirse
la brisa de los agostos
soy el pecado mortal
de tu desaliño
el error enorme que palpita
también soy cuanto imaginas
por lo tanto eres mi traspié
el barranco solitario
por donde caí
la culpa de mis aciertos
un lapsus que me persigue
el desaguisado que me despierta
eres mi privación de amor
el gazapo sorprendente
mi desliz de todo verso
el defecto completo
que elijo en el resbalón
es imposible digamos
que dos errores se complementen
pero en el amor de imprecisos
entre millones de sentidos
elegimos disparates
que nos dan la vida.


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