miércoles, 26 de febrero de 2014

Mañana cuando se vaya la lluvia, de Marta Antonia Sampedro


Mientras las nubes nos traen el agua
que no sabemos dibujar
ni seguir su hilo preciso
hasta el fondo de la tierra,
mientras llueve y se detiene
el gorrión que picotea pan seco
la cigarra agarrada al limonero
o los perros por las calles
están echados al sonido de la lluvia
bajo los tejados de las puertas de hierro,
mientras las hojas se doblegan
al peso de la tormenta
que empaña el aire de pensamientos
y mientras llueve no hay tiempo
ni de medir el espacio
ni siquiera sopesar qué somos
tras las persianas verdes,
mientras viene de las montañas el miedo
a decirnos que un segundo es la vida,
el estruendo final de la fuerza
los rayos que hacen crujir las higueras
y los campos comen agua y plásticos
el tiempo se escapa de las manos
donde nunca fue dueño,
mientras tanto los ladridos de los perros
es un aprendizaje diario a la muerte
que nos deja huérfanos sedientos.

(C) Marta Antonia Sampedro Frutos


sábado, 14 de diciembre de 2013

Muro de carga, de Marta Antonia Sampedro


Duerme tranquila
pluma de golondrina
la vida no es dura
cobijada en las hojas
se mueven las ramas
y aprietas las uñas
te guarda esta casa
de versos y piedras
para dormir con tus alas
que besan las plantas
duerme tranquila
pluma de golondrina
la vida no es dura.


(C) Marta Antonia Sampedro Frutos (2013).

sábado, 9 de noviembre de 2013

Días de ciencia y poesía, de Marta Antonia Sampedro



La Pascua invadía tu idea
del destino de la hierba
formada en los días
de Gembloux.

Pero mi espera cultivada,
conclusa,
de arbusto perdido,
me abrazaba sola,
y sola quise alimentarla,
para que mis lágrimas
abonaran la raíz nueva,
biodiversa,
que me formara mujer
de otra espera.

Y después de un luto,
paradigma sin sentido,
exiliada de espinas
Marzo te abría las puertas
a un Linares agridulce,
con perfume a sílabas
de arracachas, romeros
y tomillos.

Los Andes y Sierra Morena,
microscopio de sentidos.

Luego Abril preciso,
donde las hojas, modificadas,
presentían la llegada
de soles no pintados,
y estrellas cosechadas.

Mayo despertó sembrado,
como vuelan los dedos
de quien alegre baila,
la resurrección impensada,
sin protocolos.

Hipótesis la exploración
de nosotros,
y esas voces lejanas,
que sorprendían tu reposo
de semilla oculta regada.

Y siempre Lima tu huerto.
Linares mi cuaderno.
Y las palabras,
las más presentidas,
por vivas sustancias.

Porque la ciencia y la poesía,
qué son para la vida,
sino un puñado de tierra
que sujeta las raíces
de tu orquídea y mi jazmín
-células y quimera-,
donde la noche nos sorprende,
con su hermosura secreta.

(2003)