Hija
mía no te preocupes,
todo
saldrá bien,
aunque
te quieran dejar sin nada,
te
roben hasta la sombra recuerda
cuando
naciste yo no llevaba
más
equipaje que piojos en los trigos,
la
más humillante de las pobrezas,
y
mil hijos que tuviera
siempre
comerían y reirían,
no
te preocupes y piensa, piensa,
jamás
mi abrazo olvides,
me
llevas en tus venas,
siempre
adelante
no
importan tus maletas,
en
los andenes se deja
aquello
que no necesita nadie
que
escriba poemas,
anda
y sube al tren,
te
esperan en otra estación,
vete
tranquila
yo
velo tu fuerza,
no
llores más,
no
estás sola
yo
vivo en tus adentros de poeta,
sube
al tren
desnuda
de recuerdos y pena,
descalza,
ve,
te esperan...
Y
los versos de mañana
tomaron
más sentido
mientras
el tren partía
a
otra estación...,
donde
yo desnuda lloraba
por
dejar el equipaje
del
alma de mi padre
sentado
en un banco
del
andén,
a
la izquierda.
© Marta Antonia Sampedro Frutos (2006).
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