jueves, 20 de mayo de 2010

Paseo de soledades, de Marta Antonia Sampedro

En los estantes de cerveza
100% alcohol,
zumos sin fruta,
azúcar sin glucosa,
pan sin harina
y sal sin mar
comprende que la sigues,
que tu soledad es la misma
que la de ella
aunque tu hija coma contigo,
te diga papi compra chocolate,
y tú la sigues y sigues
hasta los geles con aceites,
esponjas de colores,
bolsas de basura
y servilletas de lunares,

nada, acaso el perfume
de la soledad puede indicarte
que ese supermercado
no es más
que un paseo de consumo
apagando esperas
con bombones desnudos
cerrando dientes,
pipas sin girasoles
o velas de aromas
que no recuerden a nadie,

aunque la sigas ella no sabe nada,
no quiere recordar
que la presencia de un hombre
sea algo a inspeccionar
más allá de un cuerpo en sombra,
empuja el carrito
como quien lleva
a un muñeco muerto
que nada pueda expresar,

y continúas oyendo
papi cómprame chocolate,
mientras ella en ti siente
que la misma soledad
que piensa
no está entera en ella,
sino en porciones distribuida,

entonces, dices
ya, hija mía,
ya te compro chocolate,
justo cuando ella espera
en la cola de la caja
pagar la cuenta
de saberse acompañada
un instante,
deseada cuerpo de espuma,
sin saber tus ojos,
tu boca o peso corporal,
sino en brisa de momento,
cuando el muñeco llora
porque no tiene sentidos.

(2007)

lunes, 17 de mayo de 2010

Entre locura, de Marta Antonia Sampedro

Este de mes de agosto
he pensado tanto,
he observado tanto
y tanto he padecido lo ajeno
mientras no he existido para ellos
en el sentido puro de existencia.

En las mentes perdidas o lesionadas
día a día el desorden de la razón.

Han dicho tanto mi nombre
con las bocas agrandadas y los ojos secos,
sobre sus sombras han dormido
palabras sin metas
y ante sus espejos de recuerdos falsos
y verdades ciegas
calaban sus anomalías de vida
en mi mente de poeta.

Mentes con la química.
Seres con su ausencia
de resquebrajada sonrisa.

Una, y otra vez...
hasta no soportarlo.

Y buscando razón a la muerte,
dios mío,
la he encontrado.


(2009)

miércoles, 12 de mayo de 2010

Muerte súbita bajo el paraguas, de Marta Antonia Sampedro

Cortando mayo en la lluvia
camina sobre la acera
el ruido es más que agua pesada,

nadie sabe qué es el corazón sin tiempo
pero ella entiende cómo se mueve
igual que una balanza de almendras,

se moja los zapatos, la ropa, documentos,
esquiva personas como enemigos,

al fondo quisiera ver sus ojos
convertidos en pétalos de cerezo,
pero a los lejos está la fuente
con su pétreo minero al cielo,

el paraguas es un edificio endeble
que tan sólo le protege el pelo,

y llega a la puerta azul
invadida de números sin remedio
y al instante que no es tiempo
todo el pasado más estrecho
le aprieta el pecho y el sueño,

ella está inmóvil de presente
las luces giran
como sonido de polillas frías,

y alguien que le resulta ajeno
muere con el pulso
como un cromo de juego,

sabe que llegó el día, año, momento,
el pensamiento exacto de aquel futuro
en que sabía que sin sus besos
para nada sirve que llueva.


(2010)