Siempre estás y estarás en mi memoria y corazón, amado hermano José Joaquín. Gracias, sobre todo, por haber sido mi hermano. Mi hermano el rebelde, mi hermano escritor y músico, mi hermano más sensible y humano, el llorón, el protestón, el ateo, el anarquista, el madrero, el valiente, el artista... Aún sigues agarrado a mi falda en las noches de verano en Baños de la Encina, nuestro pueblo, esperando bajo las relucientes estrellas a que nos dejaran entrar gratis al cine... Y también en la cruel Barcelona que tuvimos que enfrentar, para sobrevivir como se pudiera.
Y así tan libres del reloj solar precisado, el cronómetro obrero se llevó el tiempo vivo presente, sólo quedó futuro, tan imperfecto que nos tranquilizó... y una pared blanca justo en frente de los bancos reflejó el resultado del sueño y seguí mi camino con las nubes por las calles. "Agenda de las nubes". Marta Antonia Sampedro Frutos.
lunes, 31 de julio de 2023
En memoria de José Joaquín, mi amado hermano, de Marta Antonia Sampedro
lunes, 29 de mayo de 2023
Es cerrar los ojos y me olvido, de Marta Antonia Sampedro
Me gusta encontrar
abiertas
las puertas de los
vecinos
y oler las comidas que
me traen
los aromas a hogar de
la infancia
mi madre con sus
recetas tradicionales
mi padre con sus
especiales migas y pistos
esos momentos me
llevan a quitar una losa
retomar que no todo está perdido
echar fuera que la
tristeza
no sé en qué momento
exacto
me pilló con las manos
en la masa
desprevenida
insolvente de alegría
desde las almenas más
altas cayeron
una por una hasta las
ganas de comer
pero comía
las de andar
pero andaba
de trabajar pero lo
hacía
de escribir pero
escribía
y de amar y ya no amaba
ni queriendo
es cerrar los ojos y
me olvido
porque olvidar es un
don divino
ciertamente momentáneo
pero suficiente
recordar tampoco es
eterno
a no ser que algunas
veces
los olores te regresen
te dejen y giren
y te vuelvan a decir sigues
viva este segundo.
© Marta Antonia
Sampedro Frutos (2023).
lunes, 1 de mayo de 2023
Uno de Mayo, Día de la Clase Obrera, de Marta Antonia Sampedro
Felicito
a todas las personas que con su esfuerzo y sudor levantan este país y todos los
países del mundo. Utilizo esta fotografía que pertenece a un cortijo muy
querido por mi familia y por los habitantes de mi pueblo, Baños de la Encina,
para ello. Antes de cambiar de propiedad y de aspecto, se llamaba “La Casería
Manrique”. Eran sus guardeses mis queridos tíos Manuel Sampedro Muñoz y su
esposa María Sánchez Flores. En los inviernos se encargaban de contratar y
dirigir a l@s obrer@s agrícolas para la recogida de aceituna. Sin más condición
de que fuesen trabajadores. Gracias a su valía, nadie quedaba fuera de poder
llevar un salario a su casa, en unos tiempos franquistas donde la condición
ideológica y de creencias religiosas podría excluir a ser llamado para
trabajar. Ellos vivían humildemente en la casa que había para los guardeses,
con esa dignidad tremenda que no va en función de tener o no tener bienes
materiales. Las cuadrillas de obrer@s se pasaban el invierno recogiendo la
aceituna y la infancia tras de éstas en la rebusca, en unos tiempos donde aún
las máquinas no quitaban tanto pan a la clase trabajadora. Hacía mucho tiempo
que Karl Marx había adquirido la “fea” costumbre de descubrir por qué y para
quién trabajamos, pero se le excluía de ser leído e incluso era tomado como un
demonio. Este “demonio” va llevando cada vez más razón que un santo, y la
explotación laboral y la sinvergonzonería se está apoderando del derecho al
trabajo digno, con un panorama desolador en fraude laboral y salarial y ante
una burguesía que explotando a la clase trabajadora no tiene hartura de pan y
de bienes y consentida, cómo no, por un Estado al que le importamos menos que
un pimiento. Esta permisividad a la burguesía les hace pensar que somos de su
propiedad y consideran que incluso pueden insultar nuestra integridad humana
por el hecho de necesitar trabajar para subsistir. Mientras quienes los
enriquecemos con nuestra esclavitud disfrazada de libertad no tenemos ni
derecho a la palabra, los que tienen los medios de producción van quedándose
impunemente con nuestro esfuerzo. Sin embargo, quienes hemos vivido tiempos sin
Karl Marx, el prohibido, recordamos esos tiempos y encontramos similitudes en
los actuales tiempos. Es decir, la burguesía impone sus intereses y continúa
enriqueciéndose explotándonos. De todos modos, os deseo Feliz Día del Trabajo,
que sea digno pues dignamente nos ganamos el pan de cada día, aunque siempre
estemos amenazados con el desempleo y la pobreza, viendo cómo los ricos sin
trabajar son cada vez más ricos y los obrer@s trabajando cada vez más pobres.
Feliz Día, también, para Marx y Engels.
© Marta Antonia Sampedro Frutos.