domingo, 5 de marzo de 2023

Borrador de un golpe de alas, de Marta Antonia Sampedro


Al torcer las piedras

salió de la nada el ave.

Malherida y silenciosa

tocó mi cara y me quitó los ojos.

Sin ellos qué soy

mujer en los filos

de los barrancos.

Algunas aves tienen

el peligro de herir

y no es su culpa

eso dicen

pero hieren

y no saben ni herir y ciegan

procuran no tocar

las manos que no sirven

los pies que no sirven

los oídos que no sirven

la boca que no sirve.

Están entre las piedras

surgen de repente

el brillo de los ojos los atrae

porque también a ellas las cegaron

no soportan las miradas

saber que otros ojos ven

y a veces se oyen los lamentos

de los nuevos ciegos

deambulan con sus corazones

precipitándose en sí mismos.

 © Marta Antonia Sampedro Frutos (2017)

domingo, 31 de julio de 2022

Amado y rebelde hermano José Joaquín Sampedro Frutos

No quiero ponerme triste. Deseo ver a mi hermano José Joaquín como todos los días lo siento, a ese niño tímido, a ese adulto y rebelde artista. A ese hombre que nunca dejó de ser un niño. En el corazón de su hermana Marta Antonia, también rebelde, sigue viviendo como entonces vivió. Los dos, digamos, gemelos genéticamente lanzados a la vida para ser rebeldes, cosas del misterio de vivir, ambos rebeldes, ambos artistas. Los señalados. Los siempre juzgados. Los culpables siempre de todo. Qué bien les viene a muchos, que haya rebeldes. A quién echarles las culpas de todo. Ya los tienen a ellos, a los rebeldes, para justificarse. Y sin embargo los padres acuden a ellos, a los rebeldes. Saben los padres que los hijos rebeldes son los sinceros, los guerreros, los que dan la cara aunque se la partan a golpes. A los desinteresados. Porque hay golpes duros, que los rebeldes soportan. Yo a mi hermano lo amé desde que era ese niño rubillo de ojos verdes y tímido que fue, que se defendió de la vida como supo, como pudo. ¿Quién no hace lo mismo? Ah no, solo los rebeldes lo hacen. No es así. Solamente los rebeldes lo muestran y se defienden ante todos, cueste lo que cueste, que no es lo mismo. Amado hermano José Joaquín: sigue conmigo, nunca me dejes olvidar tu recuerdo de hombre rebelde, no permitas que sienta el vacío de no ser rebelde. Porque soy, junto a ti, la mujer que siempre he querido ser. Porque estos dos rebeldes siguen vivos, y si no que miren nuestras obras literarias o tu preciosa música. Los rebeldes seguirán, siempre, siendo rebeldes. Y es que la luz fija que manipulen los hipócritas no nos parece una luz normal: hay que provocarla, moverla, y que ilumine libremente a tod@s los seres humanos. Gracias a la Vida. Gracias por haber sido mi hermano. Mi amado y rebelde hermano. Por siempre te amaré. Cada vez que me miro al espejo los días tristes, los días de sarcasmo, los días de guerrera, los días que continúo una obra literaria, los días que me señalan los bandidos perfectos, yo te veo conmigo, querido hermano... Nunca, nadie, podrá separarnos, ni en esta vida ni en ninguna otra. Siempre juntos, orgullosamente y misteriosamente unidos. 

Marta Antonia Sampedro Frutos (31 de julio de 2022).

domingo, 8 de mayo de 2022

La ciudad y el ruiseñor, de Marta Antonia Sampedro

 No quedan cielos para ver

estos nuevos son vecinos

las nubes balcones

alas de aves toldos azules

y la luna farolas de blanco irreal

hoy llueve eso parece por las aceras

y los paraguas de la gente

el viento enmudece

chocando contra el ruido humano

los faros de los coches simulan estrellas

aunque hubo ayer una tregua

aún la noche amparaba

sin localizar el lucero de la mañana

porque en el pino más alto

donde viven los gatos abandonados

regresó un misterio de los cielos de antaño

que se guardan en el fondo de las raíces

de otros cielos que nos tocaron

y palpitó la expectativa natural

que espabila a poetas y los zarandea

desparramando todos los abecedarios confusos

el cielo existía aún y también la luna llena

aún proseguía la vida con sus hojas nuevas

tierra huracanes y galaxias entre las hierbas

para repartir la lluvia de ríos y los mares

todo apareció repentinamente

levantándonos de los malos sueños

porque cantaba un ruiseñor.

 

© Marta Antonia Sampedro Frutos (2022)