domingo, 10 de mayo de 2015

Luz al este, de Marta Antonia Sampedro


En los brazos agotados

los vientres rebuscaban

los destinos perdidos

y ninguna figura quitaba

las uñas y unas hambres

la noche que era una manta

de condimentos amargos

entre las albas que caían

avanzó al corazón del agua

señalando todos los caminos

de los precipicios personales

y en el grito de las espumas

perplejos de abandonos

los dioses extraños y conocidos

en todas las lenguas ahogadas

dijeron nuestros nombres

que dejaron de ser de alguien

y sin luz al este aceptamos

el silencio del mar.


(C) Marta Antonia Sampedro Frutos (2014).

sábado, 14 de marzo de 2015

Los sueños que fueron nubes, de Marta Antonia Sampedro


 A mi abuela Antonia


Tuve de niña una muñeca
llamada Abuela
esa muñeca no andaba
pues ya había andado
toda una vida
ni la muñeca quería
ser ya nada
porque de nada valieron
sus sueños
nunca supo escribir
nunca aprendió a leer
esa muñeca era mía
me llamaba por la noche
y a todas horas
decía mi nombre
porque mis manos
eran las suyas
y mis pies sus pies
hasta mi nombre el suyo
tuve de niña una muñeca
llamada Abuela
nunca pude adivinar
de dónde salieron
sus narraciones nocturnas
-del trabajo-
sus recuerdos
-del amor-
todos los días los repetía
-los sueños que fueron nubes-
y las figuras de las palabras
pues parece que siempre cambian
en el analfabetismo
y se mudan cuando quieren
mi abuela era mi muñeca
y tal vez yo fui la suya
el caso es que ambas
nos dimos un mundo
más figurado
y nunca fuimos algo
pues siempre éramos todo.



Marta Antonia Sampedro Frutos
 Julio de 2014




sábado, 20 de diciembre de 2014

Vestida en constelaciones, de Marta Antonia Sampedro

A mi madre.

Vestida en constelaciones

de la noche eterna del silencio

a tus pies las corolas duermen

que nada temo ya sin ti

espacios reducidos o grandes

ahora acunada por tu aroma

de tus manos sosegadas madre

y el destello de tu mirada

que necesito para vivir

blanquea de nubes tus ojos

el sigilo de los olivos

que te formaron de vocablos

y jubilosos te perciben

en el amor del reposo

las encinas y los tomillos

contigo se marchita mi origen

donde los cerros de Jaén

en las alboradas de diciembre

de dolor crujen y de vahos

de las materias de las sagas de tierra

hay en el cielo lindes de muchas esperas

porque no hay destellos que mueran

en los besos de tu fortaleza

y la lividez del póstumo día

te lleva consigo en encajes de estrella

hacia las ramas cristalinas del sueño

te reciben madre los que de ti fueron.


(C) Marta Antonia Sampedro Frutos (2014).