sábado, 29 de marzo de 2014

Cenizas en el garaje, de Marta Antonia Sampedro


Quién sabría que tu día era aproximado
porque los lechos finales no son
las camas que venden los comercios
sino las obscuridades y las mentiras
de la última mirada de un desconocido
que te abre en dos y luego en cien
para que asome la muerte y su firma
buscando el día exacto
donde nadie duerme algún sueño
tu lecho está ubicado
en la planta sótano homocigótica
local destinado a plaza de aparcamiento
con cerramiento mecánico eléctrico
la participación indivisa del olvido
número de finca desierto del rencor
para quien nunca tuvo vehículo
será posible que la conciencia
de quien te deja peor que muerto
alguna vez tome cuerpo eterno
-sería bonito que de fantasma-
pero ahí estás en las cenizas
ocultado al recuerdo en un garaje
disfruté que hablases ruso
por la calle de Isaac Peral
aquellas risas que esparcíamos
hablando de la revolución y Lenin
con tu blusa prestada y un café
finalmente o mejor dicho qué desgracia
un muerto no toma decisiones
estoy segura de que no quieres
pasar tus primeras noches de muerto oficial
en el sótano donde los coches
-tus gritos se oyen desde las cenizas-
pero ahí estás grisáceo oscuro
de tan ausente liviano en el ánfora
y si te sirve ya de causa
a todos nos parece un espanto
se nos resiste comprender
la  venganza homocigótica
de todos modos tú sabrás
que lo mejor de los cobardes
es que nunca sueñan ni estando vivos
cuando arrancan los gritos muertos en el garaje
porque saben que esconden las revanchas
en la urna de un hermano.


(C) Marta Antonia Sampedro Frutos


miércoles, 26 de febrero de 2014

Mañana cuando se vaya la lluvia, de Marta Antonia Sampedro


Mientras las nubes nos traen el agua
que no sabemos dibujar
ni seguir su hilo preciso
hasta el fondo de la tierra,
mientras llueve y se detiene
el gorrión que picotea pan seco
la cigarra agarrada al limonero
o los perros por las calles
están echados al sonido de la lluvia
bajo los tejados de las puertas de hierro,
mientras las hojas se doblegan
al peso de la tormenta
que empaña el aire de pensamientos
y mientras llueve no hay tiempo
ni de medir el espacio
ni siquiera sopesar qué somos
tras las persianas verdes,
mientras viene de las montañas el miedo
a decirnos que un segundo es la vida,
el estruendo final de la fuerza
los rayos que hacen crujir las higueras
y los campos comen agua y plásticos
el tiempo se escapa de las manos
donde nunca fue dueño,
mientras tanto los ladridos de los perros
es un aprendizaje diario a la muerte
que nos deja huérfanos sedientos.

(C) Marta Antonia Sampedro Frutos


sábado, 14 de diciembre de 2013

Muro de carga, de Marta Antonia Sampedro


Duerme tranquila
pluma de golondrina
la vida no es dura
cobijada en las hojas
se mueven las ramas
y aprietas las uñas
te guarda esta casa
de versos y piedras
para dormir con tus alas
que besan las plantas
duerme tranquila
pluma de golondrina
la vida no es dura.


(C) Marta Antonia Sampedro Frutos (2013).