domingo, 19 de octubre de 2014

Esencia de otoño, de Marta Antonia Sampedro




Barre otoño los jazmines
el viento reseco del este
la luz melancólica del oeste
nubes que transitan acompañan
los pétalos amarillean
y el oso de la hormiga se sustenta
lleva para su invierno
los restos de piedras
en su mirada los ojos de la cueva
y en su halago la voz de la arena
embisten toros de papel
los muros de las olas tiernas
se calcan en el aire sus figuras
y no hay flores que resistan
de las garras sus fuerzas
pero nada devora la esencia
ni el tósigo marfil del oso
o los anzuelos de la cólera
porque no está en la voluntad de la bestia
que siempre los jazmines vuelan.


sábado, 20 de septiembre de 2014

Cuando los ojos... de Marta Antonia Sampedro Frutos


Mis ojos son grandes
en aquella casa que era de llanto
a veces regreso a llorar
cuando quiero verlos
ya no son miel sino pálidos
en ellos veo aquella casa
y percibo su espacio plano
 abro la puerta de hierro
la melancólica asoma al patio
y renace una lumbre
del carbón al árbol
saladas envolturas son los cantos
donde segura yo duermo
porque todos los seres que marcharon
deambulan por sus cuartos
en desvelo por mis ojos anchos
porque conocen en la ausencia
que aquella casa era de llanto.


(C) Marta Antonia Sampedro Frutos (2014).

sábado, 12 de julio de 2014

Para seguir poemando, de Marta Antonia Sampedro


Hace un año menos veinte días
yo hasta entonces inventaba mi vida
para vencer a la realidad
de labores explotadoras y capitalistas
y era feliz en esa vida
viajaba con las nubes a cualquier fotografía
y el mundo era un invento de piedras
-pero preciosas-
de casas
-llenas de alegría-
todo era inventado
-también mis poemas-
digamos que tanta perfección era atea divina
que los versos se contaban solos
mientras yo dormía
y siempre cuadraban altruistamente
porque en esta vida inventada
las matemáticas no existían
mi casa era mi familia
el cielo sin dioses una maravilla
y así con inventos se sobrevive
-a la mala vida-
y hace un año con veinte días
las nubes se dispersaron con una herida
tan antigua como los demonios encerrados
mis demonios llevaban medio siglo
queriendo salir de sus celdas
pero sedientos yo los mantenía
con versos y poesía
pero un día con más diecinueve
el aire mantuvo una frase oscura
sólo una frase fúnebre
y rompieron sus puertas inundando
mi corazón de inventora
y muchas paredes vacías
que yo había llenado de fantasía
los demonios cantaron victorias
y algunas letras torcidas
y me mostraron todos mis males callados
derribando antiguas sílabas
dejándome huérfana de inventos
este año menos veinte días ha sido largo
y las inundaciones con peritajes
han demostrado que todo cuanto alcanzamos
realmente es inventado
en el momento en que queremos olvidar
para seguir poemando y vivir entre inventos.