lunes, 17 de noviembre de 2025

Yo y mis cosas..., de Marta Antonia Sampedro

  

Yo y mis cosas...

me advirtió.

 

Y sus cosas qué importaban

si era cuanto yo quería.

 

Su risa, su tristeza,

su pelo, su religión,

su ateísmo, su calvicie,

su salud, sus ideas,

su enfermedad, su indiferencia...

 

Ay qué suerte ese etcétera

que con él apareciera:

la simbiosis, el parasitismo,

los paseos, los encierros

contando estrellas,

o cuanto quisiera

de esta mujer a su espera.

 

Pero sus cosas

eran su automóvil,

sus trapos con etiqueta,

sus casas y cartera,

sus hipotecas de vida,

y hasta su perra

con pedrigrí era él

para su pre-entrega.

 

Cuando entró a mi casa

comparó qué era él

qué yo era.

 

Se sentó en el sillón

-precisamente el que estaba roto,

era el único que había-,

y el asa de la taza se despegó

al calor de un hirviente café.

 

Yo me reía con él.

Y él lloraba conmigo.

 

Para él también yo era

yo y mis cosas

incluida mi gata de yeso

con los ojos de canicas verde y azul

y me dijo adiós por las buenas

ni siquiera un hasta luego

nos vemos.

 

Qué podía hacer yo

si no tengo más que letras

que necesitan de papel

anticipado por colegas y poetas

-pero son muy buenos

ni me lo apuntan al menos-.

 

Cuando devuelva mi préstamo

de dinas cuatro y bolígrafos

le enviaré este poema.

 

Por si acaso ahora

sólo se tiene a él

y mi gata lo aprueba

-lo arañó saliendo por la puerta-.


(C) Marta Antonia Sampedro Frutos (2006). 

No hay comentarios: